El siguiente es un extracto de un artículo sobre los trabajadores colombianos, escrito por el Senador Colombiano Jorge E. Robledo, el cual es un gusto compartir:
¿El problema entonces es político, ideológico?
"Ocurre que al país lo han venido trabajando ideológicamente, lo han derechizado, lo han vuelto anti trabajador, anti sindicatos. Y ocurre no sólo en Colombia. En Estado Unidos las campañas antisindicales son bárbaras, lo mismo en Europa, en todo el mundo. Es la concepción típica de la burguesía: yo le doy el derecho en el papel y se lo quito en la práctica, porque unos trabajadores organizados son más costosos, reducen las ganancias de un inversionista. Por eso creo que hay que insistir en la idea de volver a educar al pueblo colombiano en criterios que en su momento fueron ejes principales de la democracia, y que se han ido perdiendo. El sindicalismo tiene que hacer un debate grande para explicarles a los colombianos por qué debe existir el derecho de organización, contratación colectiva y huelga. Eso era algo que hace 50 años lo sabía cualquier colombiano. Hoy ya no es así, hay mucha gente que piensa que organizarse es un crimen, que la contratación colectiva es un bicho raro, y consideran la huelga como un acto de terrorismo; esto porque los enemigos de los trabajadores y del sindicalismo nos han venido lavando el cerebro. Hay que volver a luchar los derechos laborales como se lucharon cuando no existían; hace falta ir a los colegios y universidades a explicarles a los jóvenes que cualquier constitución medianamente democrática del mundo consagra los derechos de organización, contratación y huelga. Si no entendemos la dimensión de estos derechos, y se sigue considerando el sindicato casi como un grupo de bandidos, pues nadie va a luchar por crear un sindicato."
Autor: Jorge Enrique Robledo
Senador Polo/MOIR


1 comentario:
El Senador Robledo tiene toda la razón. Y tiene que ver con la "viveza criolla" de los venezolanos, y me atrevo a decir de los latinos; una especie de tendencia a no hacer porque les guste hacer, sino con hacer para ganar dinero o para acumularlo o darse gustos exóticos o desmedidos. Es así, como el empresario juega con los salarios de los trabajadores para pagarse sus gustos o invertir en sus proyectos de multiplicación de capital, y los obreros sencillamente se tienen que quedar callados, mientras se empobrecen más, ya sea por falta de homologación o seguro social. Por esa razón, gobiernos como los de Uribe o aquellos proporcionados por la derecha en Latinoamérica, tratan de eliminar sistemáticamente a todo aquel que intervenga pública y políticamente para intentar reivindicaciones laborales. Y esto seguirá sucediendo mientras no se protejan los derechos de los trabajadores con Leyes que de verdad se apliquen y constituyan un escudo de dignidad sobre estos sectores de la sociedad.
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